Por Gerardo Cuerva, presidente de la Confederación Granadina de Empresarios.
La aparición de las compañías de bajo coste en la Unión Europea se produce en la primera mitad de los años 90, sin embargo, no es hasta el año 96 cuando se produce la entrada de los aeropuertos andaluces de Almería y Málaga, mientras que Granada se incorpora a este proceso casi 10 años más tarde, de forma que en 2006 las líneas aéreas de bajo coste han roto definitivamente la hegemonía de las compañías tradicionales en los aeropuertos andaluces; hasta el punto de que han sido los aeropuertos de Granada y Sevilla los que más han evolucionado en estos últimos años.
Así las previsiones del Plan Director de Infraestructuras de Andalucía mostraban que en el horizonte de 2010 el aeropuerto de Granada rondaría los 700.000 pasajeros computando tanto las llegadas con compañías tradicionales como las de bajo coste. Esa previsión ha quedado desfasada al computar al cierre de 2007 un tránsito real de 1,5 millones de pasajeros.
Por otra parte, resulta evidente por los números que muestra el aeropuerto de Granada que el incremento de viajeros no se corresponde con una detracción de clientes de las compañías con tarifas convencionales, sino que han generado negocio neto: muchas personas que no volaban lo hacen de forma más habitual a través de propuestas comerciales de bajo coste.
También es conveniente tener presente que la combinación del acceso a la información sobre los destinos y a la reserva de servicios que ofrecen al turista las nuevas tecnologías, en combinación con la mayor accesibilidad a los destinos ha modificado el sistema de decisión del turista, que está menos sujeto a adquirir los paquetes que ofrecen los touroperadores. Esta nueva situación proporciona al tejido empresarial turístico, especialmente al hotelero, la oportunidad de ganar cotas de poder de negociación frente a los grandes operadores turísticos, reduciendo el nivel de dependencia respecto a los mismos.
Granada tiene un problema que resolver para consolidar este tipo de vuelos y es el de la conexión entre el aeropuerto y la ciudad o la costa a través de servicios públicos adecuados y carreteras de gran capacidad, junto a la facilitación de la intermodalidad, pasar del avión al metro, por ejemplo. En definitiva precisa importantes inversiones que mejoren las infraestructuras tanto aeroportuarias como de comunicación en general.
Además es importante complementar la oferta de ocio dirigida la turista, así como hacer más accesible el alquiler de vehículos, ya que, como señalaba antes, el grado de movilidad del viajero ya no está tan sujeto a la adquisición de paquetes turísticos.
Los acuerdos entre hoteles, vehículos de alquiler, lugares de ocio, compras, y compañías de bajo coste, es otra vía por explorar.
Se trata, en definitiva, de articular verdaderos productos turísticos compactos y bien relacionados que posibiliten que el tejido productivo granadino se beneficie de la afluencia de nuevos consumidores motivados.
En este punto, y a pesar de que la Confederación Granadina de Empresarios apuesta por su mantenimiento, tal y como ha demostrado con su apoyo a la campaña “Hacemos volar a Granada” en la que colabora con la Cámara de Comercio, también es conveniente tener en cuenta que es un error considerar que los acuerdos con estas compañías son la única vía para incrementar del volumen de turistas en la provincia.
Por todo lo dicho, el objetivo de la presentación de este informe no es sólo aportar una serie de datos y la metodología con la que se han obtenido, sino que nuestro objetivo es también conocer un poco mejor las características de estas compañías, las de los viajeros que trasladan, sus necesidades y demandas para, sobre esta base, analizar los impactos positivos y negativos que conllevan su llegada y, con una adecuada gestión de esa información, aprovechar al máximo los beneficios y oportunidades que conllevan.
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