El acondicionamiento de la carretera A-323 tramo Guadahortuna-Iznalloz se inició a primeros de junio de 2008 y desde entonces hasta hoy todo han sido problemas para los agricultores y, en general, para los habitantes de los municipios que se ven afectados por el trazado.
Las primeras expropiaciones (aún sin indemnizar) comenzaron causando daños gratuitos como la rotura de las infraestructuras de riego, con la entrada a saco de las máquinas excavadoras, lo que provocó una merma importante de la producción tanto en las parcelas de olivar como de cereales que subsistían.
Dos años más tarde se invadió más superficie no incluida en la expropiación inicial y sin notificación a los propietarios, con movimientos de tierra que volvieron a romper tuberías de riego y que se llevaron por delante la cosecha de aceituna y cereales.
No se planificó por etapas, así que la obra se levantó al cien por cien y se cortaron accesos a parcelas y a otras carreteras o caminos dificultando no solo las labores agrícolas sino la actividad económica de los pueblos al tenerse que dar rodeos de cuarenta a cincuenta kilómetros para desplazarse entre localidades.
Un caso extremo ha sido el del complejo cinegético Las Encebras que se ha visto aislado y ha perdido casi toda su clientela por el pésimo estado de los carriles auxiliares de entrada. Incluso su propietario reclamó al Defensor del Pueblo, quien aseguraba que en julio o agosto de este año los trabajos habrían concluido.
Lo cierto es que han pasado tres años y la carretera solo está rellena con capas de arena con zahorra, sin asfaltar. Un de esos años al completo, de noviembre de 2009 a noviembre de 2010, no hubo actividad alguna. Se interrumpieron las labores sin previo aviso dejando todo desmantelado.
Después vino la señalización de un nuevo trazado y la ocupación ilegal de más terrenos. Ahora, julio de 2011, se paralizan por otra causa, el impago de la Junta de Andalucía a las constructoras (les han trasladado las anualidades a 2012 y 2015 y les resultan insostenibles los gastos).
Este nuevo paro prolonga la crítica situación que se vive en la comarca de los Montes Orientales con el interminable y molesto proyecto de la A-323, incluido ostentosamente en el Plan para la Mejora de la Accesibilidad, la Seguridad Vial y la Conservación en la Red de Carreteras de Andalucía (Plan MASCERCA) cofinanciado con fondos FEDER de la UE, que ha conseguido justo lo contrario de lo que pretendía: dificultar las comunicaciones y perjudicar el desarrollo de la economía de la zona. ASAJA GRANADA pone en evidencia la sinrazón, la falta de cálculo y la prepotencia con que ha actuado la Administración autonómica y demanda soluciones inmediatas.