En febrero de 2010 se ha alcanzado la cifra de 87.642 trabajadores en paro en Granada, 1.264 más que el mes anterior. Esto supone un incremento del 1.46% respecto al mes pasado y una variación interanual del 17.25%.
Por sectores, el paro aumenta en todos: servicios (249) el colectivo sin empleo anterior (226) industria (41) agricultura (261) y construcción (487). Se han registrado un total de 32.154 contratos en Granada, un 6.91% más que el mes anterior y un 2,46% más también que en febrero de 2009. La contratación indefinida se sitúa en un 3,41% a nivel provincial, muy lejos del 9.8% a nivel estatal.
Manuela Martínez, secretaria general de UGT Granada, tras calificar como preocupante la nueva escalada del desempleo en febrero en la provincia, considera que el proceso de destrucción del empleo en Granada es consecuencia de su baja calidad, porque se ha abusado de la contratación precaria y del despido. Pero también resalta el problema de la falta de liquidez de nuestras PYMES, que son las que concentran el mayor número de trabajadores en nuestra provincia.
En el contexto económico actual, la recuperación del empleo pasa, además de por el mantenimiento del poder adquisitivo de los trabajadores/as para que el consumo no disminuya, por un ineludible cambio de modelo productivo, basado en empresas innovadoras, que apuesten por la modernización tecnológica, por la mejora y el impulso a la formación y que busquen nuevos mercados a partir de las mejoras de productividad, y no persiguiendo la competitividad a través de reducción de costes laborales. En este sentido, la representante de UGT ha recordado que por medio del Cheque Innovación, fruto del VII Acuerdo de Concertación Social de Andalucía, 3.000 PYMES granadinas podrán optar cada una a 9.000 euros a fondo perdido, para innovar y desarrollar nuevos productos.
Asimismo, ha subrayado la necesidad de reactivar la demanda, actuando a través de las políticas públicas, mantener la protección social e impulsar las políticas activas, concretamente aquellas dirigidas a colectivos con más dificultades de inserción en el mercado de trabajo: los jóvenes entran cada vez más tarde al mercado laboral y a los mayores de 50 se les expulsa. Es fundamental recualificar a los demandantes de empleo que proceden del sector de la construcción, si bien un porcentaje importante de ellos podría tener posibilidad de inserción en la rehabilitación de viviendas, actividad que debería promoverse desde lo local. Y mantener el esfuerzo en cualificación a aquellos parados que carecen de formación (casi un 60%), que les habilite para ejercer una profesión determinada en el mercado de trabajo granadino.
Esta y otras medidas son prioritarias para atender a la creciente proporción de desempleados de larga duración, que se ven incapaces de encontrar un puesto de trabajo en un mercado de trabajo paralizado por la falta de actividad económica, para evitar su exclusión social. La intensificación de políticas públicas de estímulo a la actividad económica, como el acceso al crédito para las PYMES, se antoja vital para cortar la actual espiral de destrucción de empleo. Mientras no comience la reactivación económica, sólo cabe mitigar estas trágicas cifras a través del gasto público, ha concluido.